domingo, 2 de agosto de 2009

No comprendemos nada...

Es toda la sensación que me inunda después de 'estar viendo la luz'. Tenéis vía libre para pensar que soy una rarita, una hippie, una modernita lunática... lo que queráis :) porque yo acabo de descubrir que sólo soy una puérpera, en pleno estado alterado de la emoción y la conciencia, y por fin, disfrutando de ello.

Recuerdo, qué ingenua... cuando unos días antes de dar a luz, tenía por cierta la idea de que a lo mejor a los quince días o así después del parto, podía volver a retomar el asunto de dar clases. Efectivamente, qué ingenua. Lo curioso es que recuerdo haberlo expresado en voz alta y nadie se rió en mi cara ni me dijo 'tu no sabes lo que estás diciendo'. O bien creían que era posible, o temían decirme que la llevaba clara...

Yo, que por aquel entonces creía ignorante lo que la mayoría de la gente cree sobre los bebés, que comen y duermen y ya está! y bueno, claro, algún rato tendrán de llorar... entre comer y comer seguro que me daría tiempo a hacer muchas cosas. Lo dicho, ingenua, TONTA, es poco.

Yo no lo puedo explicar ni la mitad de bien que lo hace Laura Gutman en sus libros, pero siendo muy atrevida, me atrevo a hacer una síntesis, y es que el nacimiento de un hijo significa un hito importantísimo en la vida de una mujer y trastoca para siempre lo que ella era antes. Decirlo no es para atemorizar a los demás, si no para prepararnos mejor para ese momento y sacarle todo el jugo que tiene, que es muchísimo. Para una correcta crianza del bebé tenemos que fusionarnos emocionalmente con él, y eso no se hace en la onda en la que estamos habituadas a vivir. Con prisas, con relojes, con objetivos claros... y querer volver apresuradamente 'a lo de antes' nos va a costar un alto precio antes o después, sobre nosotras y/o nuestros hijos. Los bebés necesitan sobre todo (como los adultos, y vamos muy escasitos) CONTACTO. Un contacto que a ellos les supone todo: el alimento, el cariño, la tranquilidad, el sueño. Se necesita mucho tiempo sin limitaciones de horarios para pasar por esta etapa y disfrutarla verdaderamente.

Y diremos, claro, y de dónde saco yo todo ese tiempo?? Hay que hacer comidas, quién me friega los platos, la colada se hace sola? y que hay de mi vuelta al trabajo? Y todo se reduce a una misma respuesta. NO PODEMOS HACERLO SOLAS. O sea, sí se puede, muchas mujeres aguerridas, solteras, divorciadas o viudas lo han hecho toda la vida. Pero de forma mucho más difícil y sin duda pagando un alto coste. Y la que no lo ha pagado es porque ha tenido AYUDA de alguien. De una madre, de una hermana, de una tía, de una suegra, de una buena vecina amiga. Una mujer con un bebé necesita tiempo para ella y su bebé. Para absolutamente nada más . Pero para eso se necesita querer meterse de lleno en esta situación y estar acompañada de personas que te quieran y te ayuden sin prejuicios y sin preguntas ni afirmaciones estúpidas y fuera de lugar.

Pero en un mundo tan individualista como el nuestro esto se torna harto complicado... nadie tiene tiempo para ayudar a nadie. Pero buscarlo y conseguirlo es nuestra tarea, porque al fin y al cabo es la llave hacia la verdadera calidad de vida.

Mi casa antes parecía un mercadillo y ahora ni os cuento... y por supuesto al principio estaba super agobiada, porque aunque yo no soy muy puntillosa con los quehaceres domésticos sí me molesta no poner todo en orden de vez en cuando. Pero ahora lo básico es lo básico: higiene (a pesar de no siempre encontrar el momento para hacerlo!), ropa limpia (lo cual no significa siempre planchada! XD) y comida (a veces planeada de antemano, casi siempre dejada a la improvisación). Al que venga nuestra casa y el polvo le moleste, que no se corte: que pida un trapo, y se lo daremos con mucho gusto ;)

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